Antropólogos sin fronteras

Por: Laura Catalina Franco Vargas

Estudiante de Periodismo y Opinión Pública de la Universidad del Rosario con mención en Antropología.

Andrés Felipe Vargas es un antropólogo rosarista apasionado por las migraciones. Actualmente, trabaja como analista cualitativo en el Observatorio Nacional de Migraciones del Departamento Nacional de Planeación. 

Por muchos años, el trabajo sobre las migraciones, pensar en cómo garantizarles la calidad de vida a las personas migrantes y desarrollar políticas públicas en torno a la migración se ha delegado a disciplinas como la ciencia política y la economía. Para fortalecer el conocimiento que se tiene sobre este fenómeno y sus implicaciones sobre las vidas de las personas, la antropología ha tomado un rol más activo en este terreno desde hace varios años.

Cuando hablamos de población migrante, no nos referimos únicamente a personas en tránsito que se desplazan por rutas migratorias o a aquellas que deciden irse de forma permanente a otro lugar. Tampoco podemos reducir la migración a datos y estadísticas, a medir cuántas personas entran y salen de un territorio: “Detrás de ese dato hay más que un número: hay una experiencia, un relato, unas motivaciones por las que te fuiste, unas añoranzas por las que quieres llegar a ese nuevo lugar. La antropología escucha esos relatos que a veces es difícil que lleguen a determinados escenarios”, explica el antropólogo rosarista Andrés Vargas.  

La antropología ocupa un lugar importante en el análisis cualitativo de la experiencia migratoria y contribuye a demostrar que no solo está impulsada por factores económicos o por la desigualdad, sino que hay situaciones más profundas. Para Andrés, “el plus que puede darnos la antropología es dar a entender esas voces, ser muy crítico y dar valor teórico desde diferentes fuentes y referentes. También justifica la necesidad de hacer trabajo de campo para ser muy sensibles con las realidades de las personas migrantes”. 

Desde que era estudiante, las migraciones han sido una motivación esencial de su formación. Él destaca el componente social que ofrece la carrera de antropología en la Universidad del Rosario, pues, además de la teoría, hay un enfoque en el trabajo práctico. En su caso, los semilleros y grupos de investigación fueron un aporte significativo para impulsar su trabajo sobre este tema. 

 

Andrés en la Escuela de Campo realizada por el programa de Antropología bajo la dirección del profesor Thomas Ordóñez (con la cámara en la imagen) en Otavalo (Ecuador) en el 2014. 

Además de sus clases, Andrés pudo ahondar en su interés por las migraciones en las Escuelas de Campo, una estrategia pedagógica del programa de Antropología en la cual los estudiantes viajan a diferentes territorios y hacen, de manera intensiva, una investigación etnográfica bajo la dirección de un profesor en el marco de sus proyectos de investigación.  

“Lo que más destaco de la universidad es ese componente de lo práctico, de cómo hacer campo”. Enamorado de la etnografía, Andrés realizó la investigación de su trabajo de grado sobre la red migratoria de los Kichwas en Sesquilé, analizando cómo se han consolidado las redes migratorias desde las configuraciones culturales, políticas y religiosas de esta comunidad. 

 

Andrés realizando entrevistas durante el Inti Raymi en Cotacachi (Ecuador) en la Escuela de Campo de 2014 realizada por el programa de Antropología bajo la dirección del profesor Thomas Ordóñez 

Como egresado, Andrés buscó desempeñarse en su área de interés: “En el momento en el que sales al mercado laboral te empiezas a darte cuenta de un mundo en donde los antropólogos se necesitan para múltiples cosas”. Su motivación principal era la rama académica. Así, él buscó la opción de continuar con su formación y encontró en la Universidad Autónoma de Madrid la oportunidad de hacer una maestría en Antropología de Orientación Pública, lo cual le permitió conocer cómo se hace antropología fuera de Colombia. 

Sus semestres de maestría coincidieron con la pandemia ocasionada por el COVID-19 y su trabajo de posgrado se enfocó en hacer un análisis del discurso sobre la migración de venezolanos hacia Colombia. Dado que Colombia no había sido históricamente un país receptor masivo de migrantes, se enfocó en entender cómo el gobierno colombiano enfrentaba la migración como algo nuevo. En su trabajo de grado, El realismo mágico de la migración venezolana: La instauración del gobierno de la movilidad en Colombia (2019), realizó un análisis de discursos xenófobos tanto en las redes sociales como por parte de fuentes oficiales.    

En el campo laboral, Andrés se ha desempeñado en la investigación cualitativa y en el desarrollo de proyectos. Antes de llegar al DNP, trabajó en el área de Humanidades y análisis cualitativo del Centro Nacional de Consultoría. De esta experiencia, Andrés destaca su trabajo en la evaluación de políticas públicas relacionadas con los programas dirigidos a comunidades étnicas y también en la medición de campañas políticas. De su salto al sector público, Andrés señala que “ha sido una experiencia bonita porque también es tratar de mejorar las condiciones de vida, en lo posible, a la población migrante desde diferentes posibilidades de la gestión pública”.

Andrés en trabajo de campo en San Isidro (Chocó) en el 2022, durante la evaluación del impacto del programa IRACA de Prosperidad Social, entidad del Gobierno Nacional responsable de la formulación, coordinación, implementación y evaluación de políticas públicas que contribuyen a la justicia social, económica y ambiental  

Su trabajo como analista cualitativo consiste en elaborar instrumentos de información cualitativa con población retornada, refugiada y migrante. Recientemente ha trabajo en la construcción de la Herramienta de Visualización de la Oferta Estatal y no Estatal para la Población Migrante (HVO), una plataforma tecnológica que permite conocer, de manera sencilla y oportuna, los servicios disponibles en los territorios para la población migrante por parte de las entidades estatales y no estatales en el país.

Desde su experiencia, Andrés asegura que los antropólogos tienen bastantes oportunidades en el campo de las migraciones, ya que pueden trabajar en la academia, con agencias de cooperación internacional, entidades estatales, ONG y mucho más. “En Colombia, yo lo veo como un terreno de trabajo muy fértil. Ahora nos están dando muchas más oportunidades por ese valor que le podemos dar, no solo técnico, sino también científico, y mostrar que lo cualitativo tiene una metodología rigurosa que permite aprender y analizar los grandes problemas y fenómenos sociales”.

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