Escuchar, quedarse y responder: formas de hacer antropología
Por: Juliana Prieto
Antropóloga y Periodista de la Universidad del Rosario
Samantha Marroquín Calderón, antropóloga egresada en 2022 de la Universidad del Rosario, nos comparte la conexión que establece entre el trabajo antropológico y las comunidades indígenas. En su labor ella encuentra que la investigación académica funciona como un puente entre distintas realidades que se construye gracias a la mirada enriquecida que deriva de su inmersión directa en la vida comunitaria. Su experiencia ilustra cómo el trabajo de los antropólogos puede contribuir a construir un futuro más inclusivo y sostenible.
Samantha trabaja en una de las organizaciones indígenas más importantes del país: Gobierno Mayor, una de las siete organizaciones nacionales que integran la Mesa Permanente de Concertación con el Estado. Su trabajo no solo tiene alcance territorial, sino que también participa en los principales escenarios de decisión sobre políticas públicas para los pueblos indígenas a nivel nacional. Para poder realizarlo debe sumar a sus actividades en Bogotá, el trabajo prolongado en los lugares en que los pueblos indígenas llevan su vida y proyectan su futuro. Los desplazamientos, que a menudo abarcan más de ocho horas por tierra y agua, son fundamentales en su labor: aunque exigentes, le ofrecen la oportunidad de conocer a fondo los territorios y las dinámicas locales para conocer de primera mano la realidad que busca comprender y apoyar.
Consulta Previa Libre e Informada del Plan Nacional de Cultura en Leticia, Amazonas. Noviembre, 2024
Durante varios días y semanas, permanece con las personas durmiendo en hamaca, cocinando con las familias, escuchando y acompañando los procesos sociales, culturales y políticos más relevantes. A diferencia de otras organizaciones indígenas que suelen convocar encuentros en ciudades o cabeceras regionales, Gobierno Mayor mantiene una lógica de trabajo territorial. “Aquí sí te toca ir a los resguardos, conocer a las familias, entender las condiciones reales en las que se vive. No es solo convocar a Popayán o Leticia. Aquí el trabajo es con las bases”, dice Samantha acerca de la metodología de trabajo de la organización.
La metodología de Samantha se basa en un enfoque de inmersión cultural que prioriza el respeto por la cultura, la historia y los sistemas sociales de las comunidades. Conocedora de una gran variedad de metodologías de investigación y acción, gestiona talleres de emprendimiento para impulsar el desarrollo económico local y fortalecer las economías de las comunidades, facilita el intercambio de conocimientos entre distintos grupos indígenas, mediante la construcción y consolidación de redes de apoyo y recolecta relatos de vida para preservar la memoria y los saberes tradicionales. Su objetivo es contribuir a la elaboración de políticas públicas que atiendan las necesidades de la juventud indígena. “Al final, se trata de trabajar con las personas, de entender sus necesidades y potenciar sus capacidades. Trabajamos directamente con las familias, lo que acelera los procesos en los que intervenimos”. Este enfoque colaborativo refuerza los lazos con la comunidad y permite que el proyecto se ajuste a las realidades locales.
Compartiendo experiencias con el pueblo Kichwa. Septiembre, 2023
Su trayectoria ha estado marcada por ese compromiso con el trabajo directo. Como coordinadora temática de la consulta previa del Plan Nacional de Cultura, participó en la construcción del capítulo indígena de esa política. Allí se encontró con una tensión muy fuerte: “A veces se espera que uno llegue con todas las respuestas, pero uno no viene a salvar a nadie. Uno solo es un canal para que circulen otras voces y otras herramientas”.
Este aprendizaje ha sido clave en su visión de la antropología. Samantha insiste en que el antropólogo no puede asumir una postura de salvador, ni romantizar su papel: “Las comunidades no necesitan que uno las rescate. Lo que buscan es apoyo para fortalecer sus propios procesos. Nosotros, como antropólogos, a veces solo somos el instrumento para que ciertas cosas puedan ocurrir”.
Esa mirada realista la ha acompañado desde que era estudiante y se ha profundizado con la experiencia. En su trabajo de campo ha visto también cómo algunas comunidades desconfían de los antropólogos, especialmente cuando las promesas no se cumplen o cuando las intervenciones son superficiales. Recuerda, por ejemplo, el caso de una autoridad en la Ciénaga de Ayapel que relataba cómo muchos antropólogos habían pasado por allí prometiendo patrimonializar el territorio, sin dejar nada atrás. “La gente no olvida. Sabe quién vino y quién no volvió. Y eso deja una marca. Por eso hay que estar dispuesta a escuchar de verdad, a quedarse, a asumir responsabilidades”.
Consulta Previa Libre e Informada del Plan Nacional de Cultura en Villavicencio, Meta. Noviembre, 2024
Elaboración del Proyecto Educativo Comunitario (PEC) del pueblo Kichwa. Septiembre, 2023
