La Antropóloga que Conecta lo Social con la Infraestructura

Por: Tatiana Sarmiento

Antropóloga de la Universidad del Rosario

María Paula Hernández es antropóloga especializada en movilidad. Su carrera conecta lo social con la infraestructura, incorporando enfoques de género en políticas públicas. Actualmente trabaja en seguridad vial, utilizando cartografía social para crear soluciones centradas en las personas.

 

María Paula es una antropóloga que ha construido una trayectoria profesional singular en la intersección entre las comunidades, las políticas públicas y la infraestructura de la movilidad y el transporte. Su carrera demuestra cómo la mirada antropológica puede enriquecer la planeación urbana, asegurando que los proyectos en la ciudad respondan a las necesidades reales de las personas.

Su pasión por la antropología se consolidó durante un intercambio en la Universidad Pontificia Católica del Perú. Su trabajo de campo en la selva peruana, enfocado en la Antropología de la Educación Etnocultural, marcó un punto de inflexión: fue la experiencia que encendió su vocación y la hizo creer que había encontrado el rumbo definitivo de su vida profesional. Sin embargo, al regresar a Colombia y graduarse de la Universidad del Rosario en 2013, su rumbo profesional tomó un giro. Un encuentro con el ingeniero William Camargo, entonces director del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) de Bogotá, le abrió las puertas a su primer trabajo en 2014.

En el IDU, su rol fue actuar como puente entre la comunidad y los técnicos el equipo técnico de la institución. Para ello, se sumergió en ideas nuevas, aprendiendo de ingenieros y arquitectos para socializar los proyectos. “Mi rol era entender en verdad las necesidades de la comunidad para transmitírsela a los técnicos”, recuerda. Siendo así Fue una experiencia que marcó su enfoque profesional.

Tras su paso por el IDU y la Caja de Vivienda Popular (Hábitat), un curso de intervención social con el profesor Omar Oroztegui la llevó a analizar la siniestralidad vial de ciclistas urbanos en Bogotá. Decidió convertir este tema en su tesis de maestría, centrándose en la localidad de Bosa, donde en 2016 se registraba un alto número de muertes. Combinando análisis estadístico y trabajo de campo , descubrió que las intervenciones no coincidían con los puntos críticos. Un caso que la impactó fue la muerte de un niño de 10 años, situación que evidenció las graves falencias en la seguridad vial alrededor de los colegios. Paralelamente, comenzó a trabajar en la Secretaría de Movilidad de Bogotá , donde aprendió a aterrizar concretar sus análisis con políticas públicas en el territorio.

Un desencanto laboral la impulsó a realizar un curso de inglés en Estados Unidos, donde la sorprendió la pandemia. Sustentó su maestría en Estudios Sociales en 2020 y, de regreso, inició un nuevo capítulo en la Secretaría de Movilidad de Cali . Allí, su experiencia se expandió. Al notar que en su tesis ” el tema enfoque de género apareció mucho fue clave “al identificar que muchas personas lesionadas en accidentes viales eran mujeres en labores de cuidado, decidió especializarse en Políticas Públicas y Justicia de Género . En Cali, al encontrar equipos más pequeños y flexibles que en Bogotá, con menos especialistas dedicados, tuvo el margen para innovar. Esta autonomía le permitió proponer e impulsar iniciativas propias, incorporando de manera pionera los enfoques de género y discapacidad en la planeación urbana de la ciudad.

Su experiencia creció, llevándola a participar en consultorías de alto nivel. Fue parte del equipo que creó la Estrategia Nacional de Movilidad con Enfoque de Género y Diferencial para el Ministerio de Transporte, construyendo política pública desde cero.

Mantener el contacto con William Camargo resultó clave. Tras un mensaje suyo durante el empalme presidencial del presidente Gustavo Petro, fue invitada al comité del Ministerio de Transporte . Posteriormente, cuando Camargo asumió la dirección de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) , la llamó para ser asesora de género . Durante dos años, se dedicó a transversalizar este enfoque en la eEntidad y en las concesiones viales, aéreas, marítimas, fluviales y férreas.

Su trabajo en la ANI fue pionero. Demostró que el género va más allá de los “buses rosados”. En el marco del CONPES 4080 logró la creación e implementación de un protocolo de prevención de violencias de género en el ámbito laboral de la ANI, el fortalecimiento de las concesiones para el cumplimiento de la obligación del CONPES 4080 de contratar mano de obra femenina en cargos gerenciales y operativos, asesorar en casos de violencia de género en la Entidad, ser vocera de la Entidad en mesas de trabajo de políticas públicas de género de acuerdo con iniciativas del gobierno nacional.

Actualmente, María Paula lleva su experiencia a la Agencia Nacional de Seguridad Vial . Su misión es posicionar el enfoque de género y diferencial dentro de los proyectos de infraestructura de seguridad vial. “Al final del día son personas moviéndose en diferentes modos de transporte”, afirma. Utiliza herramientas como la cartografía social para mapear problemáticas y cocrear soluciones, generando insumos que se integran en los diseños de urbanismo táctico, los cuales priorizan a las personas más vulnerables en la vía.​

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